Juicio del Papa Francisco

Sobre

Los errores del documento del Concilio Vaticano II:

 

Lumen gentium

(Constitución dogmática sobre la Iglesia, 21/11/1964)

 

 

Venerables Hermanos: Saludos en Jesús y María, y Bendición Apostólica



Obligación apostólica de vigilar el depósito de nuestra fe y denunciar el error.

 

1
Nuestro cargo apostólico, que viene directamente de Nuestro Señor Jesucristo, quien ha bajado por segunda vez a este valle de lágrimas, ejecutando con poder su gloriosa Parusía, nos impone la obligación de velar por la pureza de la fe y la integridad de la disciplina católica, así como de preservar a los fieles de los peligros del error y del mal, sobre todo cuando el error y el mal se presentan con un lenguaje seductor que, con ideas ambiguas, que pueden ser interpretadas de muchas maneras, formuladas deliberadamente con palabras imprecisas, encienden nuestros más nobles sentimientos en el seguimiento de causas plausibles, políticamente correctas, pero peligrosas y funestas para la salvación de las almas y la salud del cuerpo místico de Cristo. Tales fueron las doctrinas de muchos filósofos de los últimos tres siglos, que alimentaron intelectualmente las revoluciones francesa y rusa, el liberalismo, el modernismo, y el progresismo, tantas veces condenadas por promover movimientos religiosos y sociales como el protestantismo, el evolucionismo, el laicismo, el socialismo, el comunismo y muchos otros “ismos”. Tales son las teorías que, penetrando en la religión católica mediante supuestos estudios bíblicos y teológicos, influyeron en los Padres del Concilio Vaticano II (CVII), los cuales, mayoritariamente, se dejaron seducir por un espíritu revisionista que reivindicaba la adaptación de la Iglesia a los tiempos modernos, como si la Verdad Absoluta y quien la reveló, el Dios vivo, pudiesen cambiar con el tiempo.

 
El Papa enjuicia su doctrina, no a las personas que la han predicado y practicado.

 

2
Nos hemos propuesto, Venerables Hermanos, en manifestar pública y solemnemente nuestro juicio acerca del documento "Lumen gentium" (Constitución dogmática sobre la Iglesia, 21/11/1964). Ha sido necesario, para que Nos decidiésemos a hacerlo, que vuestros sufrimientos se sumasen a los nuestros; porque Nos amamos al valiente y sufrido pueblo de Dios, y lo creemos digno de ser elogiado y admirado por muchos motivos. Amamos a las familias católicas, en las que Nos observamos espíritus luchadores, que combaten con decisión las seducciones del demonio, la carne y el mundo y que, enriquecidos por los dones del Espíritu Santo, recibido en el Bautismo, practican con decisión el amor a Dios y al prójimo. Vosotros mismos los habéis visto, Venerables Hermanos, penetrados de fraternidad y solidaridad hacia la raza humana, ir al encuentro de los que padecen en este valle de lágrimas, para aliviarlos de sus problemas materiales, pero también para sacarlos de las tinieblas del pecado mediante un mensaje de fe y esperanza en la Vida Eterna, a la que aspiran por el camino de la gracia, el sacrificio y el amor a Jesucristo mediante el cumplimiento de las leyes de la Religión Católica.


El Reino de Cristo nos urge a decir y divulgar la Verdad

 

3
Las cosas han llegado a tal extremo, que haríamos traición a Nuestro deber si guardáramos silencio por más tiempo. Tenemos obligación de decir la Verdad a nuestros queridos hijos católicos para que se den cuenta del engaño diabólico en el que cayeron en 1958 y vuelvan a la verdadera Iglesia Católica, la remanente, el resto fiel que sobrevivió a tantos años -59- de persecución, acoso y derribo, por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, quien la ha alimentado en el desierto y, ahora, restaurado, rescatándola de la abominación desoladora –la apostasía- en la que había caído. Todo ello, realizado por Nuestro Señor tal y como estaba anunciado en las Sagradas Escrituras y profecías católicas, para que las puertas del infierno no prevaleciesen sobre su Iglesia.


Ya había sido advertido previamente y, a pesar de eso, introdujeron el error del modernismo progresista

 

4
Nos recordamos el día de la memorable Encíclica Pascendi Dominici Gregis que publicó Nuestro Predecesor, el Papa San Pío X, sobre los peligros del modernismo, al que denunció como compendio de todas las herejías [1]. La Iglesia militante, por boca de su Cabeza suprema, había derramado sobre los católicos todas las advertencias de su corazón maternal, y, con vivas ansias, exhortaba a los católicos a resistir a los falsos pastores infiltrados en el rebaño de Cristo. Sin embargo, el CVII y los años que siguieron  supusieron un triunfo histórico de la herejía. Todo lo que había sido denunciado previamente fue realizado, comenzando por la cabeza, y acabando por los pies del cuerpo de la Iglesia militante, la cual cayó, mayoritariamente, en el horrible pecado de apostasía.


La Verdad es eterna, y no se puede adaptar a ningún momento histórico.

 

5
Porque hay que decirlo, Venerables Hermanos: nuestras esperanzas se vieron defraudadas. Llegó un día en que el modernismo progresista sedujo a los Padres del CVII, quienes aprobaron el documento Lumen gentium el cual fue inspirado por un espíritu revisionista tanto del Magisterio solemne de los verdaderos Papas como del Derecho Canónico. En dicho documento se viene a reconocer, ante un mundo moderno muy diferente del anterior, que conviene adaptar la Iglesia a dicho mundo, como si la Verdad eterna depositada en ella pudiese cambiarse, cayendo incluso en contradicción con lo afirmado por Nuestro Predecesor, el Papa Celestino I, de que “Jesucristo es la Verdad”[2]. Llegan a afirmar los Padres conciliares que los cristianos, consultando nuestras conciencias, aún estamos buscando la Verdad, con lo que se nos coloca en la misma condición que el resto de los hombres (esclavizados por el ateísmo y/o las falsas religiones). Este gravísimo error ha provocado todo tipo de abusos en nuestras diócesis, que van desde adoctrinamientos con diabólicas enseñanzas aprendidas en falsas apariciones marianas hasta la predicación de la nueva y falsa “religión del hombre”, que eleva a la criatura al nivel de su Creador.


Fuera de la Iglesia no hay ni santidad ni Verdad

 

6
Así, conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró al CVII de que “fuera de la estructura eclesial se encuentran muchos elementos de santidad y verdad”. En consecuencia, se manda a la Iglesia a que se esfuerce en construir la unidad. Ya Nuestro Predecesor en el cargo, el Papa Bonifacio VIII, había condenado este error, afirmando que “fuera de la Iglesia no hay salvación ni remisión de pecados” [3].

La Iglesia es santa

 

7
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró al CVII de que “la Iglesia está necesitada de purificación”. En consecuencia se recomienda una renovación. Ya afirmó Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Adriano I que “la Iglesia es pura de toda mancha y de todo delito” [4].


Los fieles no son sacerdotes

 

8
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “los fieles tienen un sacerdocio común”. Tal y como afirmó Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Pío XII, “que todos los fieles sean sacerdotes es una herejía condenable” [5].


La comunión con el Papa es necesaria para pertenecer a la Iglesia.

 

9
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “La Iglesia se reconoce unida … con quienes … no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro”. Ya Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Clemente VI, enseñó que “el que rechaza al Papado está fuera de la Iglesia” [6a]. También Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Pío VI, afirmó que “si somos creyentes, debemos de creer en el Papado” [6b].


Los herejes deshonran la Sagrada Escritura.

 

10
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “los herejes honran la Sagrada Escritura como norma de fe y vida”. Ya Nuestro Predecesor en el cargo, el Papa Gregorio XVI había afirmado que “los herejes rechazan la tradición del Verbo Divino” [7].


Los que rechazan el Dogma de nuestra Fe en parte, lo rechazan completamente, y están fuera de la Iglesia.

 

11
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “La Iglesia se reconoce unida … con quienes … no profesan la fe en su totalidad”. Sin embargo, Nuestro Predecesor en el cargo, el Papa Vigilio había afirmado que “Los que rechazan la Fe son extranjeros a la Iglesia Católica” [8].


Solo el bautismo católico regenera al hombre.


12
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “La Iglesia se reconoce unida … con quienes, estando bautizados, se honran con el nombre de cristianos”. Ya Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Gregorio XVI enseñó que “los cismáticos no son regenerados por el bautismo” [9a]. También Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Inocencio II afirmó que “excluimos de la Iglesia de Cristo a los herejes bautizados” [9b].


Los cismáticos no fomentan la verdadera piedad a la Virgen María.


13
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “muchos cismáticos fomentan la piedad hacia la Virgen”. Sin embargo, Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Pio XI había afirmado que “los cismáticos rechazan a Cristo cuando niegan la Inmaculada Concepción” [10].


Los cismáticos no tienen comunión de oraciones con la Iglesia.

 

14
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “los cismáticos tienen comunión de oraciones con la Iglesia”. Ya Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa León X había afirmado que “los cismáticos están privados de las oraciones habituales de la Iglesia” [11].


Los cismáticos no tienen el Espíritu Santo.

 

15
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “los cismáticos y los católicos tienen verdadera unión en el Espíritu Santo”, lo cual es lo mismo que decir que “tienen la gracia santificante”. Sin embargo, Nuestro Predecesor en el cargo, el Papa León X, ya había condenado dicho error al afirmar que “los cismáticos son los hijos de la perdición” [12a]. También Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa León XIII ya había afirmado que “la vida del Espíritu Santo no existe más en un miembro amputado” [12b].


No están en vigor los dos testamentos, sino únicamente el Nuevo Testamento.

 

16
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “los judíos son la parte del Pueblo de Dios que recibió los testamentos”. Esta idea supone, implícitamente, que el Antiguo Testamento sigue y seguirá en vigor, junto con el Nuevo Testamento. Sin embargo, entra en contradicción con lo afirmado por Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Eugenio IV, de que “el Antiguo Testamento no está ya, ha sido reemplazado por el Nuevo Testamento” [13].


Los musulmanes están fuera del plan salvífico de Dios.

 

17
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “el designio de salvación abarca también a los que creen en el Creador, entre los cuales están en primer lugar los musulmanes”. Ya Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Eugenio IV había afirmado que “los Musulmanes que no se conviertan van al Infierno” [14].

 

Solo los católicos adoran al verdadero Dios.

 

18
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “los musulmanes … adoran con nosotros a un Dios único”. Ya Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Gregorio XVI había afirmado que “solo los Católicos adoran a Dios” [15].

 

Nadie se salva fuera de la Iglesia Católica.

 

19
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “los que se esfuerzan … en cumplir con obras su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna”. Ya Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Clemente VI, había afirmado que “nadie se salva fuera de la Iglesia Católica” [6a].

 

Por el pecado se pierde la gracia.

 

20
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “Dios no se arrepiente de sus dones”, lo cual afirma implícitamente que nadie puede perder un regalo que Dios le ha dado, como el estado de gracia.  Nada más lejos de la Verdad, pues ya Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Pablo III había afirmado que “quien dice que el que está justificado no puede perder la gracia, que sea anatema” [16].

 

Jesucristo, único juez de vivos y muertos.

 

21
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “el dios de los musulmanes juzgará a los hombres en el día postrero”. Sin embargo, ya Nuestro Predecesor en el cargo, el Papa Dámaso había afirmado que “Jesucristo vendrá a juzgar a los vivos y los muertos” [17].

 

Los judíos, por rechazar a Cristo, serán condenados.

 

22
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “los judíos son parte del Pueblo de Dios, … pueblo amadísimo en razón de la elección”. Ya Nuestro Predecesor en el cargo, el Papa Eugenio IV había afirmado que “los judíos que cumplen la Ley serán condenados” [13].

 

La autoridad suprema de la Iglesia es el Papa.

 

23
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “el Colegio de los obispos –presidido por el Papa- posee la suprema y plena potestad sobre la Iglesia universal, …el cual se ejercita en el concilio ecuménico”. Con astucia y descaro proponen así la herejía de la colegialidad. Sin embargo, ya Nuestro Predecesor en el cargo, el Papa León XIII había afirmado que “solo el Papa posee la autoridad suprema” [18]. Al respecto, Nos afirmamos que la Iglesia no es una democracia, sino un Reino, y que cualquier concilio está sometido al Papa.

 

Solo el Papa posee el magisterio infalible.

 

24
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “el Colegio de los obispos –presidido por el Papa- posee el magisterio infalible”. Con astucia y descaro profundizan así en la herejía de la colegialidad. Ya Nuestro Predecesor en el cargo, el Papa Clemente V había afirmado que “solo el Papa puede definir el Magisterio” [19]. Al respecto, Nos afirmamos que solo el ocupante de la Cátedra de la Verdad tiene el don de la infalibilidad.

 

Solo el Papa es el juez supremo de la fe y costumbres.

 

25
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “el Colegio de los obispos –presidido por el Papa- son para la Iglesia universal jueces de la fe y costumbres, especialmente cuando se reúnen en concilio ecuménico”. Con astucia y descaro se sigue profundizando así en la herejía de la colegialidad. Ya Nuestro Predecesor en el cargo, el Papa Pío IX había afirmado que “el Papa es el juez supremo de los fieles” [20]. Al respecto, Nos afirmamos que solo el ocupante de la Cátedra de la Verdad tiene el mandato del Señor de confirmar en la fe a los hijos de la Iglesia.

 

La dignidad de los hijos de la Iglesia no es la misma.

 

26
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “existe una auténtica igualdad entre todos en cuanto a dignidad”. Ya Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa Pío IV había afirmado que “la dignidad de obispo es más elevada que la de cura” [21].

 

Dios no es el Padre de todos los pueblos.

 

27
También conviene censurar severamente la pretensión del modernismo progresista que inspiró el CVII de que “Dios es el Padre de todos pueblos”. Ya Nuestro Predecesor en el Cargo, el Papa León XIII había afirmado que “nadie es hijo de Dios si no toma a la Iglesia por madre” [22].

 

Conclusión

 

27

Esta rápida exposición, Venerables Hermanos, os muestra ya claramente cuánta razón teníamos de decir que el modernismo progresista que inspiró el Concilio Vaticano II opuso su errónea doctrina contra la sana doctrina tradicional de la Iglesia, que construyó su particular religión falsa mediante una teoría contraria a la Verdad católica y que falsificó con astucia diabólica las nociones esenciales y fundamentales que la Santa Madre Iglesia proponía desde su creación para la salvación de las almas por una supuestamente “nueva” colegialidad. Esta falsa religión –la religión del hombre- viene a proclamar los derechos democráticos de los hijos de la Iglesia (LG:22-25), en detrimento de los derechos del monarca de la Iglesia, el Papa. En absoluto podemos entenderla como algo nuevo, pues Nos la vemos ya presente en la petición a Jesús de la madre de los discípulos Juan y Santiago, de que sus dos hijos se sentasen a su derecha e izquierda en su Reino. El documento que juzgamos, pues, ha sido profundamente pernicioso en tanto que dio los frutos que sus autores –la cizaña masónica infiltrada- perseguía, esto es, un debilitamiento de la fe y un abandono de las auténticas prácticas de la religión católica, única religión verdadera, fuera de la cual no hay salvación, sino condenación eterna. No es de extrañar que en el documento en cuestión se sobrevalore la voz del concilio ecuménico y se infravalore la voz del Papa, a quien se le da un papel de mero “presidente” de un órgano colegiado. El asunto se agrava mucho más por la razón del relativismo que impregna el documento, que viene a afirmar que la salvación es posible tanto para los judíos como los musulmanes, o cualquier otro que siga los juicios de su conciencia (LG:16). Nos señalamos, como autor de este documento anticatólico, al mismo Lucifer, padre de la mentira, en tanto que fue su cuerpo místico, el anticristo, o masonería eclesiástica (la bestia que salió de la tierra del libro del Apocalipsis), vinculada a una organización masónica con marcado carácter y dimensión internacional (El Gran Oriente de Francia), quien puso su firma. La firma de Lucifer la vemos claramente, aunque dispersa a lo largo del documento que juzgamos. Es la conocida divisa del Gran Oriente de Francia (los principios de libertad, igualdad y fraternidad), de modo que a la afirmación de Jesucristo –Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida-, su enemigo, Lucifer, responde –yo soy la libertad, la igualdad y la fraternidad-.

El principio de libertad Nos lo vemos claramente reivindicado en todo el documento, pero de forma explícita, en LG:15-16, donde se profundiza en la herejía de la libertad religiosa, esto es, que todas las religiones salvan. Según los Padres del Concilio, pues, para salvarse basta con llevar una “vida recta”, no importa que se sea católico, ortodoxo, protestante, judío, musulmán, etc.

El principio de igualdad Nos lo vemos reivindicado también en todo el documento, pero de forma explícita, en LG:32, donde se afirma que “en la Iglesia …. existe una auténtica igualdad entre todos en cuanto a dignidad y a la acción en común”.

El principio de fraternidad Nos lo vemos claramente reivindicado en todo el documento, pero de forma explícita, en LG:15-16, donde se proclama que “la Iglesia se reconoce unida (se entiende fraternalmente)  …. con quienes no profesan la fe en su totalidad, … no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro … el pueblo del que Cristo nació según la carne, … los musulmanes, … otros que buscan en sombras e imágenes al Dios desconocido … los que siguen el juicio de la conciencia … ”.

Dichos tres principios luciferimos –que el mundo aplaude-, podemos ver, venerables hermanos, cómo corroyeron el sano magisterio tradicional de la Iglesia, haciendo que cristalizase, desde 1958 hasta nuestros días, la abominación desoladora que profetizó Nuestro Señor Jesucristo en la Iglesia, esto es, la apostasía.

Así, vemos cómo los misioneros católicos, por respeto a la libertad religiosa, dejaron de hacer proselitismo a favor de la única religión que salva. También hemos visto aparecer, conforme al principio de igualdad, el falso ecumenismo que practicaron sucesivos antipapas en las abominables reuniones de Asís. También hemos visto aparecer, conforme al principio de fraternidad, el error de la colegialidad, esto es, conferencias episcopales cuyas voces eclipsan a la del Papa. Aparte de estos, Nos observamos muchos otros errores, aparte de los aquí denunciados, algunos de los cuales se presentan en la Tabla 1.  

 

Tabla 1.- Afirmaciones e ideas falsas que el padre de la mentira, Lucifer, ha incluido implícita o explícitamente, en el documento del Concilio Vaticano II Lumen gentium y Nuestra respuesta.

 

Afirmación/ idea falsa propuesta en Lumen gentium

Respuesta de la Iglesia Católica Remanente (Papa Francisco, Fátima Mística)

El Concilio Vaticano II es un sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo.

El Concilio Vaticano II es un concilio para la apostasía.

El Concilio Vaticano II actúa abundando en la doctrina de los concilios precedentes.

El Concilio Vaticano II actúa para oponer la falsa doctrina masónica a la verdadera doctrina de los concilios precedentes.

El Concilio Vaticano II se justifica por “las condiciones de nuestra época” y se propone “la unión de todos los hombres en Cristo”.

El Concilio Vaticano II no se justifica por “las condiciones de la época” y se propone “la unión de todos los hombres en el Anticristo”.

Hay que vivir la verdad en caridad (LG:7).

Hay que vivir la caridad en la Verdad.

Se confiesa que la Iglesia es una, santa, católica y apostólica en el Símbolo (LG:8).

La Iglesia es una, santa, católica y apostólica en la realidad.

La verdadera Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica (LG:8).

La verdadera Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica.

Cristo Jesús, <<existiendo en la forma de Dios…, se anonadó a sí mismo, tomando la forma de siervo>> (Flp 2,6-7) (LG:8)

Cristo Jesús, <<siendo de condición divina…, se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo>> (Flp 2,6-7)

Cristo fue enviado por el Padre a <<evangelizar a los pobres y levantar a los oprimidos>> (Lc 4,18) (LG:8)

Cristo fue enviado por el Padre a <<evangelizar a los pobres y libertar a los oprimidos>> (Lc 4,18)

La Iglesia … avanza … por la senda … de la renovación (LG:8).

La Iglesia … avanza … por la senda … de la conservación del Dogma de la Fe.

Participando del sacrificio eucarístico , … ofrecen a Dios la Víctima divina y se ofrecen a sí mismos juntamente con ella. (LG:11).

Participando del sacrificio eucarístico , … ofrecen a Dios la Víctima divina.

Quienes se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de la ofensa hecha a El … (LG:11).

Quienes se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados …

La totalidad de los fieles, … no puede equivocarse …, … cuando desde los Obispos hasta los últimos fieles laicos presta su consentimiento universal en las cosas de fe y costumbres. (LG:12).

El Papa no puede equivocarse cuando presta su consentimiento universal en las cosas de fe y costumbres.

Además, el mismo Espíritu Santo … distribuye gracias especiales entre los fieles … distribuyendo sus dones, con los que les hace aptos … para ejercer las diversas obras … que sean útiles para la renovación … (LG:12).

Además, el mismo Espíritu Santo distribuye sus dones entre los fieles, con los que les hace aptos para ejercer las diversas obras que sean útiles para la defensa del Dogma de la Fe.

Todos los hombres son llamados a esta unidad católica del Pueblo de Dios … , y a ella pertenecen … , sea los fieles católicos, sea los demás creyentes en Cristo, sea también todos los hombres en general … (LG:13).

Todos los hombres son llamados a esta unidad católica del Pueblo de Dios, y a ella pertenecen los fieles católicos.

Para conseguir esto, la Iglesia … exhorta a sus hijos a la purificación y renovación, … (LG:15).

Para conseguir esto, la Iglesia exhorta a sus hijos a la purificación y defensa del Dogma de la Fe.

A estos Apóstoles (cf. Lc 6,13) los instituyó a modo de colegio, es decir, de grupo estable (LG:19).

Reunió a sus discípulos, eligió de entre ellos a doce, a quienes dio el nombre de apóstoles (Lc 6,13). De ninguna manera formó el Señor órgano colegiado alguno.

La consagración episcopal, junto con el oficio de santificar, … no pueden ejercerse sino en comunión jerárquica con la Cabeza y los miembros del Colegio (LG:21).

La consagración episcopal, junto con el oficio de santificar, … no pueden ejercerse sino en comunión jerárquica con la Cabeza.

Pertenece a los Obispos incorporar, por medio del sacramento del orden, nuevos elegidos al Cuerpo episcopal (LG:21).

Pertenece al Papa incorporar, por medio del sacramento del orden, nuevos elegidos al orden episcopal (LG:21).

San Pedro y los demás Apóstoles forman un solo Colegio apostólico (LG:22).

San Pedro y los demás apóstoles forman un solo cuerpo, cuya cabeza es Pedro.

Sometiendo la resolución al parecer de muchos, manifiestan la naturaleza y la forma colegial del orden episcopal (LG:22).

Sometiendo la resolución al parecer del Papa, manifiestan la naturaleza y la forma de miembros del cuerpo, en el orden episcopal.

Uno es constituido miembro del Cuerpo episcopal en virtud de la consagración sacramental y por la comunión jerárquica con la Cabeza y con los miembros del Colegio.

Uno es constituido miembro del orden episcopal en virtud de la consagración sacramental y por la comunión jerárquica con la Cabeza.

El Colegio o Cuerpo de los Obispos, por su parte, no tiene autoridad, a no ser que se considere en comunión con el Romano Pontífice (LG:22).

El orden episcopal, por su parte, no tiene autoridad, a no ser que se considere en comunión con el Santo Padre.

Pero el oficio de atar y desatar … consta que fue dado también al Colegio de los Apóstoles unido a su Cabeza (LG:22).

Pero el oficio de atar y desatar … consta que fue dado también al grupo de los Apóstoles, unidos a su Cabeza (LG:22).

La unión colegial se manifiesta también en las mutuas relaciones de cada Obispo con las Iglesias particulares … (LG:23).

La unión, en un solo cuerpo, se manifiesta también en las mutuas relaciones de cada Obispo con las Iglesias particulares. El Obispo está en lugar del Santo Padre, al igual que éste está en el lugar de Cristo.

El cuidado de anunciar el Evangelio en todo el mundo pertenece al Cuerpo de los Pastores, ... (LG:23)

El cuidado de anunciar el Evangelio en todo el mundo pertenece al grupo de los Pastores (Papa, Obispos y Curas).

De modo análogo, las Conferencias episcopales hoy en día … a fin de que el afecto colegial tenga una aplicación concreta (LG:23).

Si la colegialidad es herejía, como Nos ya hemos afirmado, no reconocemos las Conferencias episcopales. Ello no quita nada a posibles reuniones colaborativas, como miembros del cuerpo que colaboran todos coordinados con la Cabeza.

Los Obispos … son los maestros auténticos (LG:25).

El Papa es el maestro auténtico.

La infalibilidad prometida a la Iglesia reside también en el Cuerpo de los Obispos cuando ejerce el supremo magisterio en unión con el sucesor de Pedro (LG:25).

La infalibilidad prometida a la Iglesia reside también en cada Obispo cuando ejerce el supremo magisterio en unión con el sucesor de Pedro.

Mas cuando el Romano Pontífice o el Cuerpo de los Obispos juntamente con él definen una doctrina … (LG:25).

Mas cuando el Santo Padre define una doctrina ….

… y se celebra el misterio de la Cena del Señor <<para que por medio del cuerpo y de la sangre del Señor quede unida toda la fraternidad>> (LG:25).

… y se celebra el misterio del Calvario <<para que por medio del cuerpo y de la sangre del Señor quede unida toda la hermandad>>.

Los Obispos … A ellos se les confía plenamente el oficio pastoral …., y no deben considerarse como vicarios de los Romanos Pontífices, ya que ejercen potestad propia … (LG:27).

Los Obispos … A ellos se les confía plenamente el oficio pastoral …., y deben considerarse como vicarios de los Papas, ya que no ejercen potestad propia.

Ejerciendo, … reúnen la familia de Dios como una fraternidad (LG:28).

Ejerciendo, … reúnen la familia de Dios como una hermandad.

En virtud de la común ordenación sagrada … todos los presbíteros se unen entre sí en íntima fraternidad (LG:28).

En virtud de la común ordenación sagrada … todos los curas se unen entre sí en íntima hermandad.

Corresponde a las distintas Conferencias territoriales de Obispos, de acuerdo con el mismo Sumo Pontífice (LG:29).

Corresponde a los distintos obispos, de acuerdo con el Santo Padre.

Ahora bien, el apostolado de los laicos es participación en la misma misión salvífica de la Iglesia, apostolado al que todos están destinados … (LG:33).

Ahora bien, el testimonio de los laicos es participación en la misma misión salvífica de la Iglesia, testimonio al que todos están destinados.

Además de este apostolado, …. los laicos también pueden ser llamados de diversos modos a una colaboración más inmediata con el apostolado de la Jerarquía (LG:33).

Además de este testimonio, …. los laicos también pueden ser llamados de diversos modos a una colaboración más inmediata con el testimonio de la Jerarquía.

Pues todas sus obras, … se convierten en sacrificios espirituales, aceptables a Dios por Jesucristo (cf. 1P 2, 5), que en la celebración de la Eucaristía se ofrecen piadosísimamente al Padre junto con la oblación del cuerpo del Señor (LG:34).

Pues todas sus obras, … se convierten en sacrificios espirituales, aceptables a Dios por Jesucristo (1P 2, 5).

Cuando faltan los sagrados ministros o cuando éstos se ven impedidos por un régimen de persecución, les suplen en ciertas funciones sagradas, … (LG:35).

Cuando faltan los sagrados ministros o cuando éstos se ven impedidos por un régimen de persecución, les suplen en ciertas funciones, como el testimonio y la caridad.

Y a la Iglesia se le abren más de par en par las puertas por las que introducir en el mundo el mensaje de la paz (LG:36).

Y a la Iglesia se le abren más de par en par las puertas por las que introducir en el mundo el mensaje de la salvación.

La funesta doctrina que pretende construir la sociedad prescindiendo en absoluto de la religión y que ataca y elimina la libertad religiosa de los ciudadanos (LG:36)

La funesta doctrina que pretende construir la sociedad prescindiendo en absoluto de la religión y que ataca y elimina el catolicismo de los creyentes.

De esta manera …, contribuyen al establecimiento de la fraternidad en la caridad y … (LG:41)

De esta manera …, contribuyen al establecimiento de la caridad en la hermandad y …

Sepan también que están … , o los que padecen persecución por la justicia (LG:41)

Sepan también que están … , o los que padecen persecución por ser justos.

Y es que esas familias ofrecen a sus miembros … una comunión fraterna en el servicio de Cristo … (LG:43)

Y es que esas familias ofrecen a sus miembros … una hermandad en el servicio de Cristo …

La Iglesia no sólo eleva mediante su sanción la profesión religiosa a la dignidad de estado canónico, … , asociando su oblación al sacrificio eucarístico (LG:45).

La Iglesia no sólo eleva mediante su sanción la profesión religiosa a la dignidad de estado canónico, … , asociando su oblación a la de los mártires.

Y nadie piense que los religiosos, por su consagración, se hacen extraños a los hombres … para que la edificación de la ciudad terrena se funde siempre en el Señor … (LG:46).

Y nadie piense que los religiosos, por su consagración, se hacen extraños a los hombres … para que la edificación de la Iglesia se funde siempre en el Señor …

Pues la Iglesia, ya aquí en la tierra, está adornada de verdadera santidad, aunque todavía imperfecta (LG:48).

Pues la Iglesia, ya aquí en la tierra, está adornada de verdadera santidad.

Veneramos la memoria de los santos del cielo … por el ejercicio de la caridad fraterna (cf. Ef 4, 1-6) (LG:50).

Veneramos la memoria de los santos del cielo … por el ejercicio de la caridad entre hermanos (cf. Ef 4, 1-6).

Efectivamente, la Virgen María, que al anuncio del ángel recibió al Verbo de Dios en su alma y en su cuerpo … (LG:52).

Efectivamente, la Virgen María, que al anuncio del ángel recibió a Dios en su alma y en su cuerpo …

… y unida a El …, está enriquecida con la suma prerrogativa y dignidad de ser la Madre de Dios Hijo, y por eso hija predilecta del Padre y sagrario del Espíritu Santo; (LG:53).

… y unida a El …, está enriquecida con la suma prerrogativa y dignidad de ser la Madre de Dios, y por eso Madre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

… sin tener la intención de proponer una doctrina completa sobre María ni resolver las cuestiones que aún no ha dilucidado plenamente la investigación de los teólogos (LG:54).

… teniendo la intención de proponer una doctrina completa sobre María resuelta a lo largo de los siglos y contenida en el Dogma de la Fe.

Así, pues, siguen conservando sus derechos las opiniones que en las escuelas católicas se proponen libremente acerca de aquella que … (LG:54).

Así, pues, carecen de derechos las opiniones que en las escuelas católicas se proponen heréticamente acerca de aquella que … .

Finalmente, con ella misma, … al tomar de ella la naturaleza humana el Hijo de Dios, … (LG:55).

Finalmente, con ella misma, … al tomar de ella la naturaleza humana Dios, …

Creyendo y obedeciendo, engendró en la tierra al mismo Hijo del Padre, … (LG:63).

Creyendo y obedeciendo, engendró en la tierra al mismo Dios, …

… dio a luz al Hijo, … (LG:63).

… dio a luz a Cristo, …

… hasta que todas las familias de los pueblos, tanto los que se honran con el título de cristianos como los que todavía desconocen a su Salvador, lleguen a reunirse felizmente, en paz y concordia, en un solo Pueblo de Dios … (LG:69).

… hasta que todas las familias de los pueblos, tanto los que se honran con el título de cristianos como los que todavía desconocen a su Salvador, lleguen a convertirse y reunirse felizmente, en paz y concordia, en la Iglesia Católica …

 

 

Bibliografía católica citada

 

[1] Pascendi Dominici Gregis. Encíclica del San Pio X en contra los errores del Modernismo (8 de septiembre de 1907).

 

[2] Decrees of the Ecumenical Councils. A two-Volume Set, Volumes 1 and 2. Editor, Norman P. Tanner. Editorial, Sheed & Ward and Georgetown University Press (ISBN: 9780878404902 or 0878404902). (1990), 57.

 

[3] Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 468.

 

[4] Decrees of the Ecumenical Councils. A two-Volume Set, Volumes 1 and 2. Editor, Norman P. Tanner. Editorial, Sheed & Ward and Georgetown University Press (ISBN: 9780878404902 or 0878404902). (1990), 133.

 

[5] Mediator Dei. Encíclica del Papa Pío XII. 20 de noviembre de 1947.

 

[6] a) Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 570b.

b) Idem, 1500.

 

[7] Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 1630.

 

[8] Decrees of the Ecumenical Councils. A two-Volume Set, Volumes 1 and 2. Editor, Norman P. Tanner. Editorial, Sheed & Ward and Georgetown University Press (ISBN: 9780878404902 or 0878404902). (1990), 113.

 

[9] a) Mirari Vos. Encíclica del Papa Gregorio XVI condenando el liberalismo –libertad de conciencia y libertad de culto- (15 de agosto de 1832). 14.

b) Decrees of the Ecumenical Councils. A two-Volume Set, Volumes 1 and 2. Editor, Norman P. Tanner. Editorial, Sheed & Ward and Georgetown University Press (ISBN: 9780878404902 or 0878404902). (1990), 202.

 

[10] Mortalium Animos. Encíclica del Papa Pío XI (6 de Enero de 1928), 13.

 

[11] Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 763.

 

[12] a) Decrees of the Ecumenical Councils. A two-Volume Set, Volumes 1 and 2. Editor, Norman P. Tanner. Editorial, Sheed & Ward and Georgetown University Press (ISBN: 9780878404902 or 0878404902). (1990), 597.

b) Satis Cognitum. Encíclica del Papa León XIII sobre la unidad de la Iglesia (29 de junio de 1896). 5.

 

[13] Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 712.

 

[14] Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 714.

 

[15] Summo Iugiter Studio. Encíclica del Papa Gregorio XVI sobre los peligros de los matrimonios mixtos (27 de mayo de 1832), 6

 

[16] Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 833.

 

[17] Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 73.

 

[18] Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 1961.

 

[19] Decrees of the Ecumenical Councils. A two-Volume Set, Volumes 1 and 2. Editor, Norman P. Tanner. Editorial, Sheed & Ward and Georgetown University Press (ISBN: 9780878404902 or 0878404902). (1990), 360.

 

[20] Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 1830.

 

[21] Enchiridion Symbolorum. “Les sources du Dogme Catholique”. Denzinger, H.J.D. Imprimatur (1955), 967.

 

[22] Satis Cognitum. Encíclica del Papa León XIII (29 de junio de 1896), 16.

 

 

 

Papa Francisco, sobre los errores del documento del Concilio Vaticano II: Lumen gentium.

 

Fátima Mística, 3 de Diciembre de 2017