Misa Tridentina en latin con comentarios en español

En la Santa Misa Tridentina, la única misa católica, Nuestro Señor se ofrece en santo sacrificio al Padre para pagar nuestras deudas contraidas por nuestros pecados.

Santa Misa Tridentina: Rito Romano Tradicional o Misa codificada por San Pío V

 

PRIMERA PARTE DE LA MISA (MISA DE LOS CATECÚMENOS)

 

La primera parte de la Misa va del comienzo al Ofertorio. Es la Misa de los

Catecúmenos. Sirve de preparación al Santo Sacrificio propiamente dicho.

 

Nos preparamos por medio de la oración, la alabanza y la instrucción.

 

Oraciones: Oraciones al pie del altar - Kyrie - Oraciones

Alabanza: Introito - Gloria - Gradual - Aleluya

Instrucción: Epístola - Evangelio - (Sermón) – Credo

 

El Sacerdote recita alternadamente con el monaguillo, el salmo Judica me, que expresa

la tristeza, la confianza y la alegría: tristeza por vivir en la tierra del exilio, en medio de un mundo corrupto y enemigo de Dios, expuestos al pecado. Confianza en la misericordia Dios Padre, cuyo Hijo Jesús ha muerto para expiar nuestros pecados, y que nuevamente sobre el altar va a pedir perdón por nosotros. Finalmente alegría, al pensar en subir al altar, después de haber obtenido la paz de una buena conciencia. Este es el sentimiento de alegría que debe dominar en nosotros cada vez que asistimos a Misa. La asistencia a Misa debe ser para nosotros una dulce obligación, sobre todo los domingos.

 

1. - EJERCICIO PREPARATORIO

 

Una vez que el Celebrante ha preparado el Cáliz en el altar y ha registrado el Misal, baja las gradas, hace la genuflexión al Santísimo Sacramento encerrado en el Sagrario y empieza con la señal de la Cruz, diciendo (y todos los asistentes, con él):

 

(De rodillas)

 

TODOS: In nomine Patris et Filii et Spiritus Sanctis. Amen.

 

Y luego prosigue, alternando con el monaguillo:

 

Sacerdote: Introibo ad altare Dei.

Monaguillo: Ad Deum qui laetíficat juventútem meam.

 

SALMO 42

 

(Se omite en las Misas de Difuntos y en las feriales)

 

Sacerdote: Iúdica me, Deus, et discérne causam meam de gente non sancta: ab hómine iníquo, et dolóso érue me.

Monaguillo: Quia tue es, Deus, fortitúdo mea: quare me repulísti, et quare tristis incédo dum afflígit me inimícus?

Sacerdote: Emítte lucem tuam, et veritátem tuam: ipsa me deduxérunt, et adduxérunt in montem sanctum tuum, et in tabernácula tua.

Monaguillo: Et introíbo ad altáre Dei: ad Deum qui laetíficat iuventútem meam.

Sacerdote: Confitébor tibi in cíthara, Deus, Deus meus: quare tristis es, ánima mea, et quare contúrbas me?

Monaguillo: Spera in Deo, quóniam adhuc confitébor illi : salutáre vultus mei, et Deus meus.

Sacerdote: Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.

Monaguillo: Sicut erat in princípio, et nunc, et semper; et in sáecula saeculórum. Amen.

Sacerdote: Introíbo ad altáre Dei.

Monaguillo: Ad Deum qui laetíficat iuventútem meam.

Sacerdote: Adiutórium nostrum in nómine Dómini.

Monaguillo: Qui fecit caelum et terram.

 

Acto de Contrición y Absolución

 

Para acercarnos a Dios debemos humillarnos y reconocernos públicamente pecadores,

rezando, después del Celebrante, el Acto de contrición, y recibiendo de él la absolución

de las faltas veniales:

 

Sacerdote: Confiteor Deo omnipotenti….

TODOS: Misereátur tui omnípotens Deus, et dimíssis peccátis tuis, perdúcat te ad vitam aetérnam.

Sacerdote: Amen.

TODOS: Confíteor Deo omnípoténti, beátae Maríae semper Vírgini, beato Michaéli

Archángelo, beáto Ioánni Baptístae, Sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et tibi Pater; quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere, (dándose tres golpes de pecho) mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa; Ídeo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem baptístam, sanctis Apóstolos, Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te Pater, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.

Sacerdote: Misereátur vestri Omnípotens Deus, et dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam aetérnam.

Monaguillo: Amen.

Sacerdote: Indulgéntiam, absolutiónem et remissiónem peccatórum nostrórum, tríbuat nobis omnípotens, et miserícors Dóminus.

Monaguillo: Amen.

Sacerdote: Deus, tu convérsus vivificábis nos.

Monaguillo: Et plebs tua laetábitur in te.

Sacerdote: Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam.

Monaguillo: Et salutári tuum da nobis.

Sacerdote: Domine, exáudi oratiónem meam.

Monaguillo: Et clamor meus ad te véniat.

Sacerdote: Dóminus vobíscum.

Monaguillo: Et cum spíritu tuo.

 

EL CELEBRANTE SUBE AL ALTAR

 

Obtenido con todo esto el beneplácito del Señor, el sacerdote junta las manos, y, subiendo las gradas del altar, besa la piedra del mismo (la piedra del Sacrificio o piedra sagrada). Este beso al altar, significa el respeto, la veneración, el amor del Sacerdote por Jesucristo, representado por el altar. La piedra del altar, siempre contiene las reliquias de Santos Mártires. Besando el altar, el Sacerdote muestra su unión con todos los Santos glorificados, reunidos en Cristo, su Señor, y nos recuerda la obligación de ofrecernos, de inmolarnos como los Santos, si es que verdaderamente queremos participar del Sacrifico de Jesucristo.

 

(Voz baja)

 

Sacerdote: Aufer a nobis, quáesumus, Dómine, iniquitátes nostras: ut ad Sancta

Sanctórum puris mereámur méntibus introíre. Per Christum Dóminum nostrum. Amen

 

E inclinado sobre el altar, continúa diciendo, con voz baja:

Sacerdote: Orámus te, Dómine, per mérita Sanctórum tuórum, quorum, relíquiae hic sunt, et omnium Sanctórum: ut indulgére dignéris ómnia peccáta mea. Amen.

 

PRIMERA INCENSACIÓN

 

(Se omite en las misas rezadas y en las cantadas de Difuntos). El Diácono presenta al Celebrante la naveta con el incienso y le pide que lo bendiga, diciendo:

 

Diácono: Benedicite, Pater reverende.

Sacerdote: Ab illo bene dicáris, in cuius honóre cremáberis. Amen.

 

El humo del incienso simboliza la oración de los Santos, y la nuestra, que sobre todo

durante la Misa debe dirigirse hacia Dios igual que el incienso que se eleva al cielo.

La incensación del altar es un homenaje de adoración a la Majestad divina, y una señal

de reverencia a las reliquias de los Santos y al mismo altar. Antes de incensar, el Sacerdote, en honor de la Santísima Trinidad, pone en tres veces el incienso en el fuego del incensario, y lo bendice haciendo el signo de la Cruz. Después, inciensa primero la Cruz del altar, después las reliquias del mismo, y después al altar. Seguidamente, es incensado tres veces el Sacerdote, porque él representa a Jesucristo y es el Ministro de Dios. El Celebrante se dirige al Misal para rezar el Introito.

 

2. –INTROITO

 

(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal). Los fieles siguen de rodillas.

 

3. - KYRIES Y GLORIA

 

El Celebrante va al centro del altar, y dice:

 

Kýrie, eléison (3 veces)

Christie eléison (3 veces)

Kýrie, eléison (3 veces)

 

Se unen todos al Celebrante diciendo:

 

TODOS: Glória in excélsis Deo, et in terra pax homínibus bonae voluntátis. Laudámus te. Benedícimus te. Adorámus te. Glorificámus te. Grátias ágimus tibi propter magnam glóriam tuam. Dómine Deus, Rex caeléstis, Deus Pater omnípotens. Dómine Filii unigénite Iesu Christe, Dómine Deus, Agnus Dei, Fílius Patris, Qui tollis peccáta mundi, miserére nobis. Qui tollis peccata mundi, súscipe deprecatiónem nostram. Qui sedes ad déxteram Patris, miserére nobis. Quóniam tu solus Sanctus. Tu solus Dóminus. Tu solus Altísimus Iesu Christe. Cum Sancto Spíritu in gloria Dei Patris. Amen.

 

Sacerdote: Dóminus vobíscum.

Monaguillo: Et cum spíritu tuo.

 

4. - ORACIÓN COLECTA

 

 (Los fieles, sentados)

 

(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal). Puede haber dos, tres o más "Colectas", según el rito y la categoría de la fiesta. Los fieles pueden contentarse con la primera, que es la principal.

 

5. - 1ª Lectura bíblica: EPÍSTOLA

 

(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal). Terminada la epístola responde el Diácono: Deo Gratias).

 

6. - Salmodia: GRADUAL-ALELUYA-TRACTO

 

(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal)

 

7. - 2ª Lectura bíblica: EVANGELIO

 

(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal). No atreviéndose a poner en sus labios la palabra de Dios sin antes purificarlos convenientemente, el Celebrante (y en las misas cantadas el Diácono), reza esta breve oración preparatoria, con la que también los fieles se han de disponer para leer el Evangelio:

 

Sacerdote: Munda cor meum, ac lábia mea, omnípotens Deus, qui lábia Isaíae Prophétae cálculo mundásti igníto, ita me tua grata miseratióne dignáre mundáre, ut sanctum Evangélium tuum digne váleam nuntiáre. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

 

Sacerdote: Iube, Dómine, benedícere. Dóminus sit in corde meo et in lábiis meis, ut digne et competénter annúntiem Evangélium suum. Amen.

 

(De pie)

 

Sacerdote: Dóminus vobíscum.

Monaguillo: Et cum spíritu tuo.

Sacerdote: Sequéntia sancti Evángelii secúndum N...

Monaguillo: Glória tibi, Dómine.

 

Sigue la lectura o canto del Evangelio del día. Todos lo escuchan de pie. Al terminar de

leerlo, el Sacerdote besa el Misal en señal de respeto. Terminado el Evangelio, se

responde:

 

TODOS: Laus tibi Christe.

(Si hay homilía, los fieles la escuchan sentados)

 

8. – CREDO

 

(Se dice todos los domingos, fiestas de precepto, fiestas de Nuestro Señor, de la Virgen,

de los Apóstoles, de los Doctores, etc.). Ahora rezan todos los asistentes, con el

Celebrante, la siguiente solemne profesión de fe:

(De pie)

Todos: Credo in unum Deum, Patrem omnipoténtem, factórem caeli et terrae, visibílium ómnium et invisibílium. Et in unum Dóminum Iesum Christum, Fílium Dei unigénitum. Et ex Patre natum, ante ómnia sáecula. Deum de Deo, lumen de lúmine, Deo verum de Deo vero. Génitum, non factum, consubstantiálem Patri; per quem ómnia facta sunt. Qui propter nos hómines, et propter nostram salutem, descendit de caelis.

(Aquí se arrodillan todos)

ET INCARNÁTUS EST DE SPÍRITU SANCTO EX MARÍA VÍRGINE: ET HOMO FACTUS EST.

(De pie)

Crucifíxus étiam pro nobis, sub Póntio Piláto passus, et sepúltus est. Et resurrexit tértia die, secúndum Scriptúras. Et ascéndit in caelum; sedet ad déxteram Patris. Et iterum venit cum glória iudicáre vivos, et mórtuos; cuius regni non erit finis. Et in Spíritum Sanctum, Dóminum et vivificántem: qui ex Patris, Filióque procédit. Qui cum Patre, et Fílio simul adorátur, et conglorificátur; qui locútus est per Prophétas. Et unam sanctam, cathólicam et apostólicam Ecclésiam. Confíteor unum baptisma in remissiónem peccatórum. Et expécto resurrectiónem mortuórum. Et vitam ventúri sáeculi. Amen.

 

Sacerdote: Dóminus vobíscum.

Monaguillo: Et cum spíritu tuo.

 

SEGUNDA PARTE DE LA MISA (MISA DE LOS FIELES)

 

1ª DIVISIÓN - EL OFERTORIO

 

9. - EL OFERTORIO

 

(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal)

 

10. - OFRECIMIENTO DE LA HOSTIA

 

(Los fieles, sentados)

 

El Sacerdote ofrece la Hostia grande (y también las pequeñas si las hubiere).

Levantando la patena con la Hostia, dice:

 

Sacerdote: Súscipe, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus, hanc immaculátam Hóstiam, quam ego indígnus fámulus tuus óffero tibi, Deo meo vivo, et vero, pro innumerabílibus peccátis, et offensiónibus, et negligéntilis meis, et pro ómnibus circunstántibus, sed et pro ómnibus, fidélibus christiánis vivis atque defúnctis: ut mihi, et illis profíciat ad salútem in vitam aetérnam. Amen.

 

El Celebrante echa en el Cáliz un poco de vino con unas gotas de agua, símbolo el vino

de la Divinidad y el agua de la Humanidad. Jesús, Hijo de Dios, Dios y Hombre, va a

ofrecerse sobre el altar, y, con Él, se ofrecerán, unidos al Celebrante, todos los asistentes. Todos los fieles, junto con Jesucristo, formamos un cuerpo misterioso, un

cuerpo místico: Jesucristo es la cabeza y nosotros los miembros.

 

Sacerdote: Deus, qui humánae substántiae dignatem mirabíliter condidísti, et mirabílius reformásti: da nobis per huius aquae et vini mystérium, eius Divinitátis esse consórtes, qui humanitátis nostrae fíeri dignátus est párticeps, Iesus Christus, Fílius tuus, Dóminus noster. Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus: per ómnia sáecula saeculórum. Amen.

 

11. - OFRECIMIENTO DEL CÁLIZ

 

El Celebrante eleva el Cáliz, diciendo:

 

Sacerdote: Offérimus tibi, Dómine, cálicem salutáris, tuam deprecántem cleméntiam: ut in conspéctu divínae Maiestátis tuae, pro nostra et totíus mundi salúte, cum odóre suavitátis ascéndat. Amen.

 

El Celebrante coloca el cáliz sobre los corporales

 

12. - OFRECIMIENTO DEL SACERDOTE Y DE LOS FIELES

 

El Celebrante, inclinándose, continúa:

 

Sacerdote: In spíritu humilitátis et in ánimo contríto suscipiámur a te, Dómine: et sic fiat sacrifícium nostrum in conspéctu tuo hódie, ut pláceat tibi, Dómine Deus.

 

Y bendiciendo las ofrendas, el Celebrante levanta sus manos y ojos al cielo, y continúa:

 

Sacerdote: Veni, santificátor omnípotens, aetérne Deus: et béne dic hoc sacrifícium, tuo sacto nómini praeparátum.

 

SEGUNDA INCENSACIÓN

 

(Se omite en las misas rezadas). Esta nueva incensación tiene por objeto honrar el Cáliz y la Hostia ofrecidos, el altar, el Celebrante, los Ministros sagrados, y todos los fieles asistentes, envolviéndolo todo en una misma oleada de fervorosa oración.

 

Antes de hacer uso del incienso, el Celebrante lo bendice diciendo:

 

Sacerdote: Per intercessiónem beáti Michaélis Archángeli, stantis a dextris altáris incénsi, et ómnium electórum suórum, incénsum istud dignétur Dóminus bene dícere, et in odórem suavitátis accípere. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

 

Empieza por incensar las ofrendas, diciendo:

 

Sacerdote: Incénsum istud a te benedíctum, ascéndat ad te, Dómine, et descéndat super nos misericórdia tua.

 

Ahora inciensa el Crucifijo y el altar, diciendo:

 

SALMO 140

Sacerdote: Dirigátur, Dómine, orátio mea, sicut incénsum in conspéctu tuo: elevátio mánuum meárum sacríficium vespertínum. Pone, Dómine, custódiam ori meo, et óstium circumstántiae lábiis meis; ut non declínet cor meum in verba malítiae, ad excusándas escusatiónes in peccátis.

 

Y al entregar el incienso al Diácono, le dice:

 

Sacerdote: Ascéndat in nobis Dóminus ignem sui amóris, et flamman aetérnae caritátis. Amen.

 

Y el Diácono inciensa al Celebrante y a los Ministros, y si hay Coro, al clero, y el

turiferario inciensa con tres golpes al pueblo en general.

 

13. - LAVATORIO DE LAS MANOS

 

El Celebrante, aunque tiene las manos limpias, se las lava para expresar el deseo que

tiene de la pureza interior, tan necesaria para tratar con Dios. Entre tanto reza el Salmo 25.

 

SALMO 25

Sacerdote: Lavábo inter innocéntes manus meas: et circumdábo altáre tuum, Dómine, ut áudiam vocem laudis, et enárrem univérsa mirabília tua. Dómine, diléxi decórem domus tuae: et locum habitatiónis glóriae tuae. No perdas cum ímpiis, Deus, ánimam meam: et cum viris sánguinum vitam meam. In quorum mánibus iniquitátis sunt: déxtera eórum repléta est munéribus. Ego autem in innocéntia mea ingréssus sum: rédime me, et miserére mei. Pes meus stetit in dirécto: in ecclésiis benedícam te, Dómine.

Gloria Patri, et Fílio, et Spíritui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et Semper: et in sáecula saeculórum. Amen.

 

14. - RECOMENDACIÓN DE LA HOSTIA Y DEL CÁLIZ

 

Volviendo al medio del altar e inclinado, el sacerdote recomienda a la Santísima

Trinidad el Sacrificio que está celebrando para gloria de Dios, honra de los Santos y

provecho de los hombres, diciendo:

 

Sacerdote: Súscipe sancta Trínitas, hanc oblatiónem, quam tibi offérimus ob memóriam passiónis, resurrectiónis, et ascensiónis Iesu Christi Dómini nostri: et in honórem beátae Maríae semper Vírginis, et beáti Ioánnis Baptístae, et sanctórum Apostolórum Petri et Pauli, et istórum, et ómnium Sanctórum: ut illis proficiat ad honórem, nobis autem ad salútem, et illi pro nobis intercedere dignéntur in caelis, quorum memóriam ágimus in terris. Per eúndem Christum Dóminum nóstrum. Amen.

 

15. - INTERCAMBIO DE ORACIONES

 

El sacerdote besa el altar, se vuelve hacia el pueblo y, abriendo y cerrando los brazos

como para abrazar a todos en nombre de Cristo, cuyas veces está haciendo, se

encomienda a sus oraciones diciendo:

 

Sacerdote: Oráte fratres: ut meum ac vestrum sacrifícium acceptábile fiat apud Deum Patrem omnipoténtem.

 

El pueblo le responde, orando por él, en estos términos:

 

El pueblo: Suscípiat Dóminus sacrifícium de mánibus tuis, ad laudem et glóriam nóminis sui, ad utilitátem quoque nostram, totiúsque Ecclésiae suae sanctae.

 

16. - ORACIÓN-SECRETA

 

(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal). La Oración-Secreta puede ser

una, dos, tres, o más, según haya sido el número de las "Colectas".

 

2ª DIVISIÓN. - LA CONSAGRACIÓN

 

17. - PREFACIO

 

(Fieles de pie)

 

(El prefacio cambia en algunas festividades). A modo de introducción, entre Celebrante

y monaguillo (o el coro en las Misas cantadas), se entabla el siguiente diálogo:

 

Sacerdote: Per ómnia sáecula saeculórum.

Monaguillo: Amen.

Sacerdote: Dóminus vobíscum.

Monaguillo: Et cum spíritu tuo.

Sacerdote: Sursum corda.

Monaguillo: Habémus ad Dóminum.

Sacerdote: Grátias agámus, Dómino Deo nostro.

Monaguillo: Dignum et iustum est.

 

Prefacio de los domingos ordinarios

 

Sacerdote: Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper, et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus.

Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:

 

Todos de rodillas:

 

TODOS: Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt caeli, et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.

 

CANON DE LA MISA

 

18. - PLEGARIA POR LA IGLESIA

 

El Celebrante, levantando los brazos y los ojos hacia el Crucifijo, como para acercárselo más a Cristo y mejor identificar el Calvario con el Altar, reza profundamente inclinado y en voz baja:

 

Sacerdote: T e ígitur, clementíssime Pater, per Iesum Christum Fílium tuum Dóminum nostrum, súpplices rogámus ac pétimus, uti accépta hábeas, et benedícas, haec dona, haec múnera, haec sancta sacrifícia illibáta, in primis, quae tibi offérimus pro Ecclésia tua sancta cathólica: quam pacificáre, custodíre, adunáre, et régere dignéris toto orbe terrárum: unacum fámulo tuo Papa nostro N. et Antístite nostro N., et ómnibus orthodóxis, atque catthólicae et Apostólicae fídei cultóribus.

 

19. - "MEMENTO" DE LOS VIVOS

 

El Celebrante extiende y junta las manos mirando al Crucifijo, reza las primeras palabras de la siguiente oración (hasta N., N.), y, después de una breve pausa, para encomendar a algunas personas en particular y nominalmente, prosigue lo demás:

 

Sacerdote: Meménto, Dómine, famulórum, famularúmque tuárum N. et N. et ómnium circumstántium, quorum tibi fides cógnita est, et nota devótio, pro quibus tibi offérimus: vel qui tibi ófferunt, hoc sacrifícium laudis, pro se, suísque ómnibus: pro redemptióne

animárum suárum, pro spe salútis et incolumitátis suae: tibíque reddunt vota sua aetérno Deo, vivo et vero.

 

20. - CONMEMORACIÓN DE LOS SANTOS

 

Para que la oración de la Iglesia militante sea mejor atendida por Dios Padre, invoca

ahora el Celebrante la intercesión de la Santísima Virgen y de los Santos de la Iglesia

triunfante, en cuyo honor se ofrece también este Sacrificio:

Sacerdote: Communicántes, et memóriam venerántes, in primis gloriósae semper Vírginis Maríae, genítricis Dei et Dómini nostri Iesu Christi: sed et beéti Ioseph, eiúsdem virginis sponsi, et beatórum Apostolórum ac mártyrum tuórum, Petri et Pauli, Andréae, Iacóbi, Ioánnis, Thomae, Iacóbi, Philíppi, Bartholomáei, Mattháei, Simónis et Thaddáei: Lini, Cleti, Cleméntis, Xysti, Cornélii, Cypriáni, Lauréntii, Chrysógoni, Ioánnis et Pauli, Cosmae et Damiáni, et ómnium sanctórum tuórum: quorum méritis precibusque concédas, ut in ómnibus protectiónis tuae muniámur auxílio. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

 

21. - JESUCRISTO, NUESTRA VÍCTIMA

 

Cumplido el deber de caridad de encomendar a Dios a la Iglesia militante y triunfante,

el Celebrante concentra toda la atención sobre el Cáliz y la Hostia, y extiende sobre

ellos ambas manos como para descargar sobre Jesucristo todos nuestros pecados y

responsabilidades y constituirlo nuestra Víctima.

 

Sacerdote: Hanc ígitur oblatiónem servitútis nostrae, sed et cunctae famíliae tuae, quáesumus, Dómine, ut placátus accípias: diésque nostros in tua pace dispónas, atque ab aetérna damnatióne nos éripi, et in electórum tuórum iúbeas grege numerári. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

 

El Celebrante hace algunas señales de la cruz sobre el pan y el vino. El monaguillo toca la campanilla y, en las Misas rezadas, sube a la grada para levantar la casulla del sacerdote, facilitándole así sus movimientos.

 

Sacerdote: Quam oblatiónem tu, Deus, in ómnibus, quáesumus, benedíctam , adscríptam , ratam , rationabilem, acceptabilémque fácere dignéris: ut nobis Corpus , et Sanguis fiat dilectíssimi Fílii tui Dómini nostri Iesu Christi.

 

22- CONSAGRACIÓN Y ELEVACIÓN DE LA HOSTIA

 

Ha llegado el momento más solemne de la misa. Por orden del Señor se va a renovar la

última Cena. "El Sacrificio que se ofrece sobre el altar, dice el Concilio de Trento, es el

mismo que fue ofrecido sobre el Calvario: es el mismo Sacerdote, la misma Víctima". Aunque nuestro Señor se halla todo entero bajo cada una de las Especies consagradas,

puesto que ya no puede morir, el pan es cambiado en el Cuerpo de Jesucristo y el vino

en su Sangre. De un modo incruento, aunque maravilloso, háyase sobre el altar representado el monte Calvario, en el cual la Sangre de Jesús quedó separada de su

sagrado Cuerpo.

 

El Sacerdote toma primero la Hostia con ambas manos, diciendo y haciendo lo que el siguiente texto evangélico indica, y, después de consagrarla, la eleva, para adorarla él y ofrecerla a la adoración de todos los asistentes:

 

QUI PRÍDIE QUAM PATERÉTUR, ACCÉPIT PANEM IN SANCTAS AC

VENERÁBILES MANUS SUAS: ET ELEVÁTIS ÓCULIS IN CAELUM AD

TE DEUM PATREM SUUM OMNIPOTÉNTEM, TIBI GRÁTIAS AGENS, BENEDÍXIT , FREGIT, DEDÍTQUE DISCÍPULIS SUIS, DICENS:

"ACCÍPITE ET MANDUCÁTE EX HOC OMNES:

 

HOC EST ENIM CORPUS MEUM

 

El ayudante toca la campanilla al hacer el Sacerdote la genuflexión (x1), al elevar la Hostia (x3) y al arrodillarse de nuevo (x1). La elevación de las sagradas Especies después de la Consagración fue y será una protesta contra los herejes que negaban y niegan la presencia real. La S. Congregación de la Penitencia concedió una indulgencia de 7 años a los que mirando a la Hostia, dijeren con Santo Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!".

 

23. - CONSAGRACIÓN Y ELEVACIÓN DEL CÁLIZ

 

El Celebrante toma ahora con ambas manos el Cáliz, diciendo y haciendo lo que el

siguiente texto evangélico indica, y después de consagrarlo, lo eleva, para adorarlo él y

ofrecerlo a la adoración de los asistentes. El ayudante toca la campanilla al hacer el Sacerdote la genuflexión (x1), al elevar el Cáiz (x3) y al arrodillarse de nuevo (x1):

SÍMILI MODO POSTQUAM COENÁTUM EST, ACCÍPIENS ET

HUNC PRAECLÁRUM CÁLICEM IN SANCTAS AC VENERÁBILES

MANUS SUAS: ITEM TIBI GRÁTIAS AGENS, BENEDÍXIT DEDÍTQUE

DISCÍPULIS SUIS, DICENS: "ACCÍPITE ET BÍBITE EX EO OMNES:

 

HIC EST ENIM CALIX SÁNGUINIS MEI,

NOVI ET AETÉRNI TESTAMÉNTI:

-MYSTERIUM FIDEI- QUI

PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDÉTUR

IN REMISSIÓNEM PECCATÓRUM

HAEC QUOTIESCÚMQUE FECÉRITIS, IN MEI MEMÓRIAM FACIÉTIS

 

 

Ya está obrado el milagro de la transubstanciación. Lo que hay ahora sobre el altar ya

no es pan ni vino, sino el verdadero Cuerpo y Sangre del Señor. Jesucristo está aquí vivo y glorioso, como en el cielo. Eso enseña la fe y eso debemos creer, aunque a nuestros sentidos les parezca otra cosa. Lo creemos, porque Dios nos lo asegura y Dios no puede engañarnos.

 

24. - CONMEMORACIÓN DE LA PASIÓN, RESURRECCIÓN Y

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 

La Víctima está inmolada sacramentalmente; el sacerdote va a ofrecerla al Padre, recordando el encargo de Jesús y los principales misterios de la vida del Salvador. Continúa con los brazos extendidos:

 

Sacerdote: Unde et mémores, Dómine, nos servi tui, sed et plebs tua sancta, eiúsdem

Christi Fílii tui Dómini nostri tam beátae passiónis, nec non et ab ínferis resurrectiónis, sed et in caelos gloriósae ascensiónis: offérimus praeclárae majestáti tuae de tuis donis ac datis, Hóstiam puram, Hóstiam sanctam, Hóstiam immaculátam, Panem sanctum vitae aetérnae, et Cálicem salútis perpétuae.

 

Si Dios aceptó los sacrificios del Antiguo Testamento, figuras tan sólo del Sacrificio del

Calvario, con mayor motivo aceptará el del altar.

25. - RECOMENDACIÓN DEL SACRIFICIO

 

Y sigue orando, con los brazos extendidos, para encomendar a Dios Padre el Sacrificio

eucarístico que está celebrando.

Sacerdote: Supra quae propitio ac sereno vultu respicere digneris: et accepta habere, sicuti accepta habere dignatus es munera pueri tui justi Abel, et sacrificium patriarchae nostri Abrahae: et quod tibi obtulit summus sacerdos tuus Melchisedech, sanctum sacrificium, immaculatam Hostiam.

 

El sacerdote se inclina profundamente, y recuerda que la Hostia inmolada en el altar de nuestras Iglesias es aquel Cordero "inmolado" que está en el cielo sobre el altar de oro "delante del trono de Dios" (Apocalipsis 3). Comulgar de tal Hostia es sentarse en la mesa del Padre celestial, con quien Jesucristo nos ha reconciliado mediante el sacrificio de la cruz y del altar.

 

Sacerdote: Súpplices te rogámus, omnípotens Deus; iube haec perférri per manus sancti

Angeli tui in sublíme altáre tuum, in conspéctu divínae maiestátis tuae: ut quotquot ex hac altaris participatióne, sacrosánctum Fílii tui Corpus et Sánquinem sumpsérimus, omni benedictióne caelésti et grátia repleámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

 

26. - "MEMENTO" DE LOS DIFUNTOS

 

El Celebrante ruega ahora por los difuntos. "Las almas del purgatorio son aliviadas

durante el Sacrificio ofrecido a su intención", dice S. Jerónimo. El Sacerdote extiende y

junta las manos mirando el Crucifijo, reza las primeras palabras de la siguiente oración (hasta N. N.), y, después de una breve pausa para encomendar a Dios algunos difuntos en particular y nominalmente, prosigue lo demás con los ojos fijos en la Hostia.

 

Sacerdote: Meménto étiam, Dómine, famulórum famularúmque tuárum N. et N. qui nos praecessérunt cum signo fídei, et dórmiunt in somno pacis. Ipsis, Dómine, et ómnibus in Christo quiescéntibus, locum, refrigérii, lucis et pacis, ut indúlgeas, deprecámur, per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

 

27. - ORACIÓN POR NOSOTROS, LOS PECADORES

 

Un golpe de pecho, y una declaración rotunda y sincera de nuestra condición de

pecadores es lo que mejor cuadra ahora, en presencia de la sagrada Víctima, al pedir por caridad un lugar en el cielo en compañía de todos los Santos. Se une así, al recuerdo de la Iglesia purgante el de la militante y triunfante.

 

Sacerdote: Nobis quoque peccatóribus fámulis tuis, de multitúdine miseratiónum tuárum sperántibus, partem áliquam, et societátem donáre dignéris, cum tuis sanctis Apóstolis et Martýribus: cum Ioánne, Stéphano, Matthía, Bárnaba, Ignátio, Alexándro, Marcellíno, Petro, Felicitáte, Perpétua, Agatha, Lúcia, Agnéte, Caecília, Anastásia, et ómnibus sanctis tuis: intra quorum nos consórtium, non aestimátor mériti, sed véniae, quáesumus, largítor admítte. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

 

Y trazando tres veces la señal de la cruz sobre la Hostia y el Cáliz, el Sacerdote prosigue diciendo:

 

Sacerdote: Per quem haec ómnia, Dómine, semper bona creas, sanctíficas , vivíficas †, benedícis , et praestas nobis.

 

28. - FIN DEL "CANON" Y PEQUEÑA ELEVACIÓN

 

Y trazando cinco nuevas cruces (esta vez con la Hostia consagrada) y la siguiente fórmula de alabanza o doxología, termina la serie de preces que componen el "Canon" elevando la Hostia con el cáliz:

 

PER IPSUM , ET CUM IPSO , ET IN IPSO , EST TIBI DEO PATRI

OMNIPOTÉNTI, IN UNITÁTE SPIRÍTUS SANCTI, OMNIS HONOR ET GLORIA.

 

Sacerdote: Per ómnia sáecula saeculórum.

Monaguillo: Amen.

 

Retengamos esta gran verdad "Por Cristo, con Cristo y en Cristo, damos a Dios (en la

santa Misa) todo honor y toda gloria". De ahí que la Misa sea el homenaje más grande y más valioso de cuantos podamos tributar en este mundo a la Divinidad.

 

3ª DIVISIÓN. - LA COMUNIÓN

 

29. - 1ª ORACIÓN PREPARATORIA PARA LA COMUNIÓN

 

El Celebrante reza la Oración Dominical:

 

Sacerdote: Orémus. Praecéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti, audémus dícere: Pater noster, qui es in caelis; sanctificétur nomen tuum; advéniat regnum tuum: fiat volúntas tua, sicut in caelo, et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie; et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem.

Monaguillo: Sed líbera nos a malo.

Sacerdote: Amen.

Sacerdote: Líbera nos, quáesumus, Dómine, ab ómnibus malis, praetéritis, praeséntibus,

et futúris: et intercedénte beáta et gloriósa semper Vírgine Dei Genitríce María, cum beátis Apóstolis tuis Petro at Paulo, atque Andréa, et ómnibus sanctis, da propítius pacem in diébus nostris: ut ope misericórdiae tuae adiúti, et a peccáto simus semper líberi, et ab omni perturbatióne secúri. Per eúndem Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum. Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus. Per ómnia sáecula saeculórum.

Monaguillo: Amen.

 

30. - FRACCIÓN DE LA HOSTIA

 

El Celebrante divide la Hostia en tres partes. Jesucristo lo pacifica todo por medio de su Sangre. Por eso, el Celebrante, con la partícula de la Hostia que acaba de dividir en tres partes, hace tres veces la señal de la cruz sobre el Cáliz diciendo:

 

Sacerdote: Pax Domini sit Semper vobiscum .

Monaguillo: Et cum spiritu tuo.

 

El Celebrante deja caer en el Cáliz la partícula de la Hostia.

 

Sacerdote: Haec commíxtio et consecrátio Córporis et Sánguinis Dómini nostri Iesu Christi fiat accipiéntibus nobis in vitam aetérnam. Amen.

 

El Celebrante dice por tres veces golpeándose el pecho, lo que dijo S. Juan Bautista

señalando a los judíos al Mesías que los debía salvar.

 

Sacerdote: Ecce Agnus Dei, ecce qui tollis peccata mundi.

 

31. - 2ª ORACIÓN PREPARATORIA PARA LA COMUNIÓN

 

Los "Agnus Dei":

 

TODOS:

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, miserére nobis.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, miserére nobis.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, dona nobis pacem.

 

32. - ORACIÓN POR LA PAZ

 

Sacerdote: Dómine Iesu Christe, qui dixísti Apóstolis tuis: pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis: ne respícias peccáta mea, sed fidem Ecclésiae tuae; eámque secúndum voluntátem tuam pacificáre et coadunáre dignéris. Qui vivis et regnas Deus, per ómnia sáecula saeculórum. Amen.

 

33. - ÚLTIMAS ORACIONES PREPARATORIAS PARA LA

COMUNIÓN

 

Y siguen estas dos últimas oraciones, rebosante la primera de confianza, y llena de humildad la segunda.

 

(Los fieles, de rodillas)

 

Sacerdote: Dómine Iesu Christe, Fili Dei vivi, qui ex voluntáte Patris cooperánte Spíritu Sancto, per mortem tuam mundum vivificásti: líbera me per hoc sacrosánctum Corpus et Sánguinem tuum ab ómnibus iniquitátibus meis, et univérsis malis: et fac me tuis semper inhaerére mandatis: et a te nunquam separári permíttas: qui cum eódem Deo Patre et Spíritu Sancto vivis et regnas Deus in sáecula saeculórum. Amen.

 

Sacerdote: Percéptio Córporis tui, Dómine Iesu Christe, quod ego indígnus súmere

praesúmo, non mihi provéniat in iudícium et condemnatiónem: sed pro tua pietáte prosit mihi ad tutaméntum mentis et córporis, et ad medélam percipiéndam. Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sáecula saeculórum. Amen.

 

34. - COMUNIÓN DEL CELEBRANTE

 

El Sacerdote junta las dos partes de la Hostia, preparándose para consumirla, y dice:

 

Sacerdote: Panem caeléstem accípiam, et nomen Dómini invocábo.

 

Con la Hostia en la mano izquierda y sobre la patena, y dándose golpes de pecho, el

Sacerdote dice tres veces, confesando su indignidad:

Sacerdote: Dómine, non sum dignus ut intres sub tectum meum, sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea. (tres veces).

 

Y comulga bajo la especie de PAN, diciendo:

 

Sacerdote: Corpus Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam meam in vitam aetérnam. Amen.

 

Y mientras recoge sobre el corporal las partículas que han podido desprenderse de la

Hostia grande, se prepara a consumir el Cáliz, diciendo:

 

Sacerdote: Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quae retríbuit mihi? Cálicem salutáris accípiam, et nomen Dómini invocábo. Laudans invocábo Dóminum, et ab inimícis meis salvus ero.

 

Y comulga bajo la especie de Vino, diciendo:

Sacerdote: Sanguis Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam meam in vitam aetérnam. Amen.

 

35. - COMUNIÓN DE LOS FIELES

 

Mientras el Celebrante comulga con el Cáliz, el Monaguillo y los fieles rezan el acto de

contrición, preparándose para la comunión:

 

TODOS: Confíteor Deo omnipoténti, beátae Maríae semper Vírgini, beato Michaéli Archángelo, beáto Ioánni Baptístae, Sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et tibi Pater; quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere, (dándose tres golpes de pecho) mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa; Ídeo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem baptístam, sanctis Apóstolos, Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te Pater, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.

 

Y el Celebrante, vuelto hacia el pueblo, absuelve a los comulgantes diciendo:

 

Sacerdote: Misereátur vestri Omnípotens Deus, et dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam aetérnam.

Monaguillo: Amen.

Sacerdote: Indulgéntiam, absolutiónem et remissiónem peccatórum vestrórum, tríbuat vobis omnípotens et miséricors Dóminus.

 

Y mostrando la sagrada Hostia, para que al mirarla hagan un acto de fe en la real presencia de Jesús Sacramentado, a quien van a recibir como manjar, dice:

 

Sacerdote: Ecce Agnus Dei, ecce qui tolli peccáta mundi.

 

Y repite tres veces, y los fieles con él, dándose golpes de pecho:

 

Sacerdote: Dómine, non sum dignus ut intres sub tectum meum, sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea. (tres veces).

 

Al administrar la comunión, el Sacerdote dice cada vez:

 

Sacerdote: Corpus Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam tuam in vitam aetérnam. Amen.

 

Los fieles comulgan de rodillas, y en la boca.

 

36. - ACCIÓN DE GRACIAS

(Fieles de rodillas)

 

Sacerdote: Quod ore súmpsimus, Dómine, pura mente capiámus: et de múnere temporáli fiat nobis remédium sempitérnum. Corpus tuum, Dómine, quod sumpsi, et Sanguis, quem potávi, adhaéreat viscéribus meis: et praesta, ut in me non remáneat scélerum macula, quem pura et sancta refecérunt sacraménta. Qui vivis et regnas in sáecula saeculoórum. Amen.

 

(Fieles de pie)

 

37. - COMUNIÓN Y POSTCOMUNIÓN

 

(Cambian cada día y se encuentran en el Propio del Misal) El Sacerdote, dirigiéndose al Misal, reza la antífona llamada "Comunión" y antes de rezar la "Oración

Postcomunión", se vuelve al pueblo y dice:

Sacerdote: Dóminus vobíscum.

Monaguillo: Et cum spíritu tuo.

 

38. - DESPEDIDA

 

El Celebrante despide a los fieles diciendo:

 

Sacerdote: Ite missa est.

Monaguillo: Deo grátias.

 

39. - BENDICIÓN FINAL

 

El Sacerdote ora inclinado, y resume el fin por el cual ha ofrecido a Dios la Víctima del

Calvario, mediante el santo Sacrificio de la misa.

 

Sacerdote: Pláceat tibi, sancta Trínitas, obséquium servitútis meae; et praesta, ut sacrifícium, quod óculis tuae maiestátis indígnus óbtuli, tibi sit acceptábile, mihíque et ómnibus, pro quibus illud óbtuli, sit, te miseránte, propitiábile. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

 

Y levantando la mano derecha y haciendo con ella una cruz en el aire, bendice a los fieles, diciendo:

 

(Los fieles se arrodillan)

 

Sacerdote: Benedícat vos omnípotens Deus, Pater, et Fílius, et Spíritus Sanctus.

Monaguillo: Amen.

 

40. - ÚLTIMO EVANGELIO

 

(Los fieles se levantan)

 

Sacerdote: Dóminus vobíscum.

Monaguillo: Et cum spíritu tuo.

Sacerdote: Inítium sancti Evangélii secúndum Ioánnem.

Monaguillo: Glória tibi, Dómine.

Sacerdote: In princípio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in princípio apud Deum. Omnia per ipsum facta sunt, et sine ipso factum est nihil, quod factum est. In ipso vita erat, et vita erat lux hóminum: et lux in ténebris lucet, et ténebrae eam non comprehendérunt. Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Ioánnes. Hic venit in testimónium, ut testimónium perhibéret de lumine, ut omnes crederent per illum. Non erat ille lux, sed ut testimónium perhibéret de lúmine. Erat lux vera quae illúminat omnem hóminem veniéntem in hunc mundum. In mundo erat, et mundus per ipsum factus est, et mundus eum non cognóvit. In própria venit, et sui eum non recepérunt. Quotquot autem recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri, his, qui credunt in nómine eius. Qui non ex sanguínibus, neque ex voluntáte carnis, neque ex voluntáte viri, sed ex Deo nati sunt. (Genuflexión) ET VERBUM CARO FACTUM EST, et habitávit in nobis, et vídimus glóriam eius, glóriam quasi unigéniti a Patre, plenum grátiae et veritátis.

Monaguillo: Deo grátias.

 

Oraciones Adicionales (Indulgencia de 10 años). Se dicen en las misas rezadas, y fueron impuestas por León XIII.

 

El Celebrante, al  pie del altar, todos de rodillas:

 

Sacerdote: Ave Maria, gratia plena, Dóminus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Jesus. (tres veces).

Pueblo: Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen. (tres veces).

TODOS: Salve Regina, Mater misericordiae. Vita, dulcedo, et spes nostra, salve. Ad

te clamamus exsules filii Hevae. Ad te suspiramus, gementes et flentes, in hac lacrimarum valle. Eia ergo, Advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte. Et Iesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium ostende. O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria.

Sacerdote: Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix.

Pueblo: Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Sacerdote: Amen

Sacerdote: Oremus. - Deus refúgium nostrum et virtus, pópulum ad te clamántem propítius réspice; et, intercedénte gloriósa et immaculáta Vírgine Dei Genitríce María, cum beáto Josepho, eius Sponso, ac beátis Apostolis tuis Petro et Paulo, et ómnibus Sanctis, quas pro conversione peccatorum, pro libertáte et exaltatióne sanctae Matris

Ecclésiae, preces effúndimus, miséricors et benígnus exáudi. Per eundem Christum Dóminum nostrum.

Pueblo: Amen.

Sacerdote: Sancte Míchael Archángele, defénde nos in praelio. Contra nequítiam et insídias diáboli esto praesídium. Imperet illi Deus, súpplices deprecámur. Tuque, princeps milítiae caeléstis, Sátanam aliósque spíritus malígnos, qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo, divína virtúte in inférnum detrúde.

Sacerdote: Amen

Sacerdote: Cor Jesu sacratíssimum.

Monaguillo: Amen.

 

“A este Misal justamente ahora publicado por Nos, nada se le añada, quite o cambie en ningún momento y en esta forma Nos lo decretamos y Nos lo ordenamos a PERPETUIDAD, …si, a pesar de ello, alguien se permitiese una tal alteración, sepa que incurre en la indignación de Dios todopoderoso y sus bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo” (San Pío V, 1570)”.

 

“A pesar de lo decretado por San Pío V, y ante el hecho de que Nuestro Señor ya vino en su gloriosa Parusía, la frase del Credo que decía, en futuro, “Et iterum venturus est cum gloria iudicare …” se ha cambiado al pasado, diciendo “Et iterum venit cum gloria iudicare …” (Papa Francisco, 2017)”.