Apostasía y Parusía

En la Santa Misa tridentina, hay un altar, un crucifijo y un sacrificio incruento. El sacerdote da la cara a Dios y la espalda al pueblo. Los fieles comulgan de rodillas y en la boca, y se visten con respeto. Las mujeres se cubren la cabeza para reprimir la vanidad de sus peinados y cumplir lo que aconseja la Palabra de Dios (1 Cor 11, 2-16).

Nuestro Señor Jesucristo, en su discurso escatológico, anunció a sus discípulos que el día y la hora de su segunda venida a este valle de lágrimas solo la conocía el Padre, sin embargo, nos advirtió de que los signos de los tiempos anunciarían dicho acontecimiento. Entre estos signos, nos señaló: "cuando veáis la abominación desoladora en el lugar santo". A esta abominación, los apóstoles la llamaron "Apostasía en la Iglesia". Esta apostasía fue denunciada en la tercera parte del verdadero "Secreto de Fátima" por Nuestra Señora en 1917. En esta parte del secreto se denunciaba la llegada de la rebelión de la jerarquía eclesiástica en la Iglesia, y estuvo secuestrado por los mismos apóstatas denunciados, jefes del Estado Vaticano, hasta el 30 de Mayo de 2009, fecha en que alguien del mismo Vaticano lo filtró.

Esta tercera parte del profético secreto, escrito por la verdadera vidente Lucía, dice:

"Ahora voy a revelar el tercer fragmento del Secreto

¡Esta parte es la apostasía en la Iglesia!

Nuestra Señora nos mostró una Iglesia, pero ésta era una Iglesia del infierno y un individuo que yo describo como el santo padre al frente de una multitud que estaba alabando  al demonio, pero había una diferencia de un verdadero Santo Padre: el mirar, éste tenía el mirar del mal.

Entonces vimos al mismo papa entrando en una iglesia, después de algunos momentos, pero no hay manera de describir la fealdad de ese lugar, parecía una fortaleza de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas semejantes a ojos, tenía un pico en el tejado del edificio.

Enseguida levantamos la vista para Nuestra Señora que nos

Dijo: Visteis la apostasía en la Iglesia. Porque el Dogma de la fe no se ha conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima. La catedra  [silla] de Roma debe ser removida, y una nueva construida en Fátima.

En el reinado de Juan Pablo [sic] ii la Piedra Angular de la tumba de Pedro será removida y transferida a Fátima.

Esta carta puede ser abierta por El santo Padre pero debe ser anunciada después de Piu [sic] xii  y antes de 1960.

Si 69 semanas después de que esta orden sea anunciada, Roma continúa su abominación, la Ciudad será destruida.

Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito [en] Daniel 9: 24-25 y en Mateo 21: 42- 44"

Pero ¿cómo entró la Apostasía en la Iglesia?. Veamos.

El Demonio se planteó desde el principio infiltrar a sus soldados dentro de la Iglesia. Para ello creó su particular iglesia, la masonería, la cual le tiene a él mismo por un dios -el dios Lucifer, a quien consideran el constructor del universo-. A lo largo del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, esta organización secreta ha controlado a los reyes de la tierra y, por tanto, las leyes civiles. Han provocado revoluciones y han impuesto sus principios, falsamente plausibles, como los principios de la revolución francesa (libertad, igualdad y fraternidad) o los principios de la revolución rusa (lucha de clases, dictadura del proletariado). Pero el objetivo principal del Demonio no ha sido destruir cuerpos mediante la guillotina o el fusilamiento, sino destruir almas. Para ello tenía que destruir a la Iglesia, sacramento de salvación, que fundó nuestro Señor para pescar hombres para el Paraíso.

Los masones, pues, habiendo vendido sus almas a Satanás, cosa que realizan en rituales secretos en sus logias/ templos, se atrevieron a meterse a pastorear el rebaño de Cristo, aspirando incluso a llegar a colocar a alguno de ellos como Papa.

La guerra apocalíptica entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas se entabló y, dado que los hijos de las tinieblas son más sagaces, vencieron durante unos 52 años (este es el período de la Apostasía). Veamos cuándo ocurrieron las batallas y cómo:

 

1958:

El 26 de octubre de 1958, asistimos al cónclave en el Vaticano para escoger al Papa que sucedería a Pio XII. Según ha trascendido, fue elegido Papa el Cardenal G. Siri, quien adopta el nombre de Gregorio XVII; sin embargo, los cardenales masones le presionan con chantajes y éste renuncia, saliendo elegido finalmente el antipapa masón A.G. Roncalli, quien adopta el nombre de Juan XXIII. Algunos periódicos masónicos mundiales se felicitan de esta victoria. Este antipapa pone de inmediato en marcha la agenda que le marca la masonería y convoca el Concilio Vaticano II (CVII), en el que un magisterio "modernista", que había sido condenado con carácter preventivo por el verdadero Papa San Pío X, se impone sobre el magisterio tradicional de la Iglesia. Así, la jerarquía masónica impone los tres principios de la revolución francesa (libertad, igualdad y fraternidad), que se plasman en los documentos, en lo que se denominó los principios de "Libertad Religiosa", "Colegialidad" y "Ecumenismo". La Libertad Religiosa significa que cada creyente es libre de creer en el Dios/ Religión que quiera, esto es, la Religión Católica deja de ser la única que salva, luego los misioneros deben de abandonar su proselitismo y dedicarse a "asuntos temporales". He aquí una gravísima herejía. En cuanto a la Colegialidad, significa que entra la democracia en la Iglesia, esto es, hay que constituir las Conferencias Episcopales como si fuesen órganos colegiados del tipo de los que existen en la administración civil. Esto significa debilitar la voz del Papa, la cual queda diluida entre las múltiples opiniones mayoritarias de las conferencias episcopales de las diferentes naciones. He aquí otra gravísima herejía. En cuanto al Ecumenismo, supuso negociaciones con los líderes de las falsas religiones anticristianas o cristiano-heréticas (anglicanos, ortodoxos, protestantes, etc) con el propósito de crear una nueva religión mundial sincretista que apoye el proyecto masónico que ha venido a llamarse el Nuevo Orden Mundial. He aquí otra gravísima herejía que provoca los celos del Dios verdadero, pues los falsos dioses de las falsas religiones son Demonios. El CVII puso, pues, a la misma altura a los demonios y a la Santísima Trinidad.

Además de esto, Juan XXIII cambió ilegalmente el ritual de la Santa Misa, codificando un nuevo ritual que es lo que se conoce como "La Misa Tridentina modificada por Juan XXIII", la cual se oficia en la actualidad en algunos templos como rito extraordinario para contentar a los falsos tradicionalistas.

1963:

Asistimos a un nuevo cónclave para elegir al sucesor de Juan XXIII. Es elegido fraudulentamente el antipapa G.B.E.A.M. Montini (Pablo VI), otro masón. Éste continua la agenda de las tinieblas y cierra el Concilio Vaticano II, con las herejías anteriores plasmadas en los documentos. Solo 8 días después de su elección, el 29 de Junio de 1963, se celebraron dos misas negras, en Roma y en Charleston, en las que Satanás es entronizado en la Capilla Paulina del Vaticano, cumpliéndose la profecía del Apóstol de que el "Impío" se sentaría en el Trono de Dios en la Tierra. La demolición de la Iglesia Católica comienza por cambiar los rituales, la liturgia y, sobre todo, la Santa Misa. Aparece así, a finales de los 60, lo que se conoce como la Misa del "Novus Ordo" o "Misa de Pablo VI". Se trata de una Misa protestantizada que no hace presente el drama del Viernes Santo -el Sacrificio de Cristo para pagar la deuda de los pecadores- sino el Jueves Santo, por lo que se llama la "Cena del Señor", un mero acto de confraternización entre hermanos. Esta falsa Misa ha sido dicha de muchas formas a lo largo y ancho del mundo, a gusto del consumidor y del ministro que la oficia, y ha facilitado todo tipo de profanaciones en los templos católicos. Esta es la falsa misa del Anticristo, en la que el Sacrificio Perpetuo fue abolido. Este antipapa murió y, en su tumba, al igual que en la de su propia madre, no existe ni un solo signo cristiano, sino dibujos masónicos.

1978:

Asistimos a un nuevo cónclave. El cardenal A. Luciani es elegido Papa (Juan Pablo I). Pretendió hacer frente a la masonería y la mafia, lo que le convirtió en mártir de la regeneración de la Iglesia, pues justo a los 33 días fue asesinado.

1978:

Asistimos a un nuevo cónclave. El cardenal K.J. Wojtyla es elegido antipapa (Juan Pablo II). Su obra fue la imposición de las falsas enseñanzas del CVII al orbe católico, que aún resistía en lo "antiguo". La persecución de los santos se convierte en algo cotidiano en las parróquias, por lo que estos se repliegan y se van al "desierto". Durante su largo reinado, falsos santos subieron a los altares, falsas devociones fueron aprobadas, se falsificó la tercera parte del Secreto de Fátima, se suplantó a la vidente Lucía de Fátima por falsas Lucías, se trabajó por imponer el falso ecumenismo -sobre esto son escandalosos los famosos encuentros de Asís con budistas, mahometanos y brujos-. Nuevos grupos religiosos irrumpieron con liturgias particulares -los kikos, los carismáticos, etc-. Es la religión del Anticristo en su apogeo.

2005:

Nuevo cónclave. J. Ratzinger es elegido antipapa (Benedicto XVI). Sus discursos teológicos son de tanta "altura" que nadie los entiende. Así, se hace muy popular atacando lo que él denomina "la dictadura del relativismo" como si ese relativismo no hubiese sido aceptado por él mismo al aceptar la herejía de la libertad religiosa consagrada en el CVII. Es un continuador de sus antecesores, destacando sus también famosas reuniones ecuménicas con los líderes de las falsas religiones y de los cristiano-herejes.

25 de Septiembre de 2010:

La Piedra Angular de la "Tumba de Pedro", esto es, nuestro Señor Jesucristo, presente tras su segunda venida en la "Iglesia Católica", muerta por el pecado de apostasía, había sido removido por el Espiritu Santo, como lo anunció la Virgen en el "Secreto de Fátima" (véase arriba) y había sido llevado a la Fátima geográfica en los tiempos del antipapa Juan Pablo II. Desde el año 1990, el Señor Jesús, está en medio del rebaño, como un hombre cualquiera, viviendo la fe católica. Enseña, colabora con diversas parroquias y participa en grupos de oración chocando con los modernistas, hasta que el 25 de Septiembre de 2010, tiene a bien nombrar -con el Dedo de Dios- al último Papa que fue profetizado por San Malaquías en la conocida "Profecía de los Papas", esto es, a Pedro Romano. El calificativo de Romano viene de que fue un sacerdote fiel a la liturgia romana, y eso agradó al Señor, quien estaba indignado porque los otros sacerdotes cambiaban la liturgia de la misa a discreción según le convenía a su homilía del día. Obsérvese que el día del nombramiento de Pedro Romano cae justo 69 semanas después de que se hubiese liberado el Secreto de Fátima, el cual, dentro de estas 69 semanas, había sido publicado en diversas webs católicas.

Qué duda cabe que dicho 25 de Septiembre de 2010 es el día en el que la Sede Apostólica de la Iglesia Católica dejó de estar en Roma. Este es el día de la caída de la "Roma apóstata", cumpliéndose la profecía de Fátima (véase arriba).

Durante cinco días, la Parroquia de Pedro Romano estuvo ungida por el Espíritu Santo.

1 de Octubre de 2010:

En acto público, Pedro Romano le devuelve las llaves del Reino de los Cielos a Jesucristo, con la frase "El Reino de los Cielos es de este Niño".

30 de Mayo de 2017:

Nuestro Señor Jesucristo entrega las llaves del Reino de los Cielos al primer Papa post-parusía, quien adopta el nombre de Francisco, de modo que en dicha fecha coexisten dos Franciscos, el verdadero Papa, cuya sede está en Fátima Mística, y el falso, Bergoglio, que está en Roma.

De esta forma es cómo Nuestro Señor volvió a pisar la cabeza del Angel rebelde y puso fin a la Apostasía. Un nuevo tiempo comienza para la Iglesia, tiempo glorioso, según las profecías.