El Papa y la Cátedra de Pedro

El Señor Jesús se dió cuenta de que sus discípulos, hombres débiles y con gran amor propio, necesitaban una cabeza que les corrigiese de sus posibles errores. Por eso escogió a San Pedro para que, en su ausencia, fuese la máxima autoridad de su Iglesia, esto es, el Papa. Es a él a quien entregó las llaves del Reino de los Cielos, y a quien encomendó la tarea de confirmar en la fe a todos los bautizados, incluidos laicos, religiosos, sacerdotes, obispos y cardenales. Por eso decimos que el Papa es el vicario de Dios en la tierra. También nos referimos a él como la cabeza visible de la Iglesia, pues la cabeza invisible es Jesucristo, quien está en el Cielo.

La Cátedra de San Pedro es un trono de madera que la leyenda medieval identifica con la silla de obispo perteneciente a San Pedro como primer obispo de Roma y Papa. Se conserva como una reliquia en la Basílica de San Pedro de Roma. Sin embargo, dicha Cátedra es mucho más. Es la Cátedra de la Verdad, pues quien la ocupa tiene la promesa de Jesucristo de estar iluminado por el Espíritu Santo. Es por eso que decimos que los verdaderos Papas enseñaron y enseñan de modo infalible.

¿Y porqué he dicho "los verdaderos Papas"? ¿Es que han habido y hay Papas falsos?. Ciertamente, nuestro Señor nos advirtió de que junto con el trigo crecería la cizaña, mala hierba que sembraría su enemigo, Satanás. Es por eso que en la historia de la Iglesia Católica aparecen antipapas que reclaman la Cátedra de la Verdad. Sin embargo, por sus malas obras y falso magisterio, plagado de errores, sabemos que fueron y son herejes, y si herejes, están fuera del rebaño, y si fuera del rebaño, no pueden ser verdaderos Papas.